Cuándo aceptamos que tenemos pérdida de audición y decidimos que le queremos poner remedio, lo habitual suele ser pensar que comprando un audífono se arreglará todo. Se empieza la búsqueda de ese audífono milagroso por diferentes establecimientos, preguntando marcas y modelos, precios… pero la cuestión es que en realidad no sabemos nada sobre audífonos ni sobre cómo podemos recuperar la audición, e incluso si será posible o no.
Erróneamente el paciente piensa que comprando un audífono en «cualquier establecimiento» volverá a escuchar como hace años. Los comentarios de otras personas confunden, provocan miedos y a esto se añade mucha publicidad engañosa en redes sociales y televisión.
Muchas veces resulta misión imposible explicar a una persona que entra a nuestro centro auditivo, que una adaptación auditiva no es sólo comprar unos audífonos.
Seguramente esto que estamos contando te esté pasando o le pase a un familiar, y por ello has llegado hasta aquí. Si es así y sientes curiosidad, desconfía de promociones dos por uno, descuentos increíbles y audífonos invisibles que nadie notará que llevas puestos.
